American Splendor
Autor: Chernabog

Dirección: Shari Springer Berman y Robert Pulcini.
País: USA.
Año: 2003.
Duración: 101 min.
Género: Comedia dramática.
Interpretación: Paul Giamatti (Harvey Pekar), Hope Davis (Joyce Brabner), Madylin Sweeten (Danielle Batone), Harvey Pekar (Harvey real), Joyce Brabner (Joyce real), Daniel Tay (Harvey joven), James Urbaniak (Robert Crumb), Judah Friedlander (Toby Radloff), Robert Pulcini (Bob), Larry Jones Myers (Doctor).
Guión: Shari Springer y Robert Pulcini; basado en los cómics de Harvey Pekar y Joyce Brabner.
Producción: Ted Hope.
Música: Mark Suozzo.
Fotografía: Terry Stacey.
Montaje: Robert Pulcini.
Diseño de producción: Thérèse DePrez.
Vestuario: Michael Wilkinson.
¿Qué tiene de interesante la vida cotidiana? Podríamos, como espectadores, como lectores, plantearnos si los espectáculos o si el arte humano cumplen con su función de entretenimiento, de evasión, de una realidad que podríamos entender como demasiado pesada para sobrellevarla todo el tiempo.
A la inversa, siempre ha existido una cierta propensión a pensar en el acto creativo humano como la necesidad de crear algo nuevo a pura fuerza de intelecto. Porque, ¿Qué puede tener de interesante la anodina vida de un individuo para los demás?
Harvey Peckar, fallecido recientemente por una sobredosis accidental de antidepresivos tras habérsele detectado cáncer por tercera vez, era un tipo anodinamente peculiar. Funcionario que trabajo toda su vida como archivista de un hospital de veteranos, melómano coleccionista musical con cierto trastorno obsesivo compulsivo, su vida no era nada demasiado importante ni interesante. Y sin embargo…
A instancias de un amigo que había recogido ya cierta fama en el mundo del cómic underground, Robert Crumb, Peckar decidió que podía contar aquello que le pasaba a él y a su entorno como una manera válida de narrar. Recoger sin ataduras, ni excusas, ni máscaras la narrativa de lo cotidiano y convertirlo (en su caso) en un cómic. Así surgió American Splendor, cuyo título es la síntesis perfecta: el esplendor (o no) de unos EEUU vistos a través del pesimismo más voraz, del derrotismo, del cinismo y de la irascible mirada peculiar de alguien sin interés que rechaza comprender la sociedad que habita.
Famoso se hizo en el mundillo del cómic underground, cosa que le supuso de una cierta fama, para llegar incluso a realizar una obra de teatro y el filme que nos ocupa. Dada su vocación autoreferente (el mismo Peckar realizó un cómic sobre su año con el filme que nos ocupa), se tomó la sabia decisión de jugar con ella en el filme. Para ello, no sólo se nos cuenta la vida de Peckar, sino que está narrada por él mismo y sale recurrentemente durante el desarrollo. En cambio, al igual que diferentes dibujantes han recreado a Peckar, en este caso un, como casi siempre, excelente Paul Giamatti será también su alter ego del filme.
De este modo el mismo Peckar narrando y Giamatti, como su “dibujante”, su representante en la pantalla, se harán cargo de contar la historia de su vida y su inmersión en el mundo del cómic. Toca zambullirse en el microcosmos particular del narrador y conocer sus desventuras, sus rupturas, sus filias, sus amigos, sus compañeros de trabajo.
Es en ese ambiente donde podemos vislumbrar el absoluto encanto de sus personajes disfuncionales. El rígido y conspiranoico compañero de trabajo, el encantador y orgulloso freak (copiado literalmente por Judah Friedlander) o su amigo Robert Crumb se nos muestran a través de hábiles y discretos trazos de los que intuimos un riquísimo background.
Resulta sorprendente cómo los actores hacen suyos a los personajes. Giamatti se apodera de Peckar haciéndolo suyo sin tener que ser igual que él, amén de una impecable Hope Davis en el papel de la tercera y definitiva esposa de Peckar, Joyce Brabner, un elemento casi tan extraño como él. Peckar la califica como el niño de portada del DSMIII (catálogo oficial de las enfermedades mentales reconocidas como tales, en la actualidad la válida es la revisión DSMIV), una neurótica depresiva con un historial de manual que parecería condenada a dar otra vuelta de tuerca en la depresiva existencia de Peckar.
Y sin embargo, es curioso como se encuentran dos barcos a la deriva, con el timón ajado y la arboladura rota y se complementan encontrando algo que los une entre la desesperanza de sentirse solos y una bajísima expectativa. Pese a todos los handicaps posibles, complementarse en las neurosis, en los episodios de pánico nocturno, en las depresiones, en las desavenencias y cuando realmente se necesita el apoyo incondicional del otro pasando un esquivo linfoma.
De la conjunción de Davis y Giamatti gana la película. Sus escenas juntos son impecables, y se complementan en sus papeles como las neurosis de sus personajes. Su primer encuentro es simplemente espléndido y muy divertido, así como deambular fugazmente entre sus crisis de pareja, tan normales y tan extrañas de una pareja casi disfuncional
Porque los personajes destilan encanto y se nos muestran espléndidos retazos de sus mediocres vidas. Quizás el filme, como los comics sean esa reivindicación de lo interesante que puede existir en cada uno de nosotros. Depende de nuestra mirada encontrar lo bello en lo absurdo de este mundo. Y al jugar en el filme con mezclar a los personajes reales junto a sus alter egos ficticios nos muestra también esa traslación de la representación a lo real. Revindica la necesidad de mostrar a esos personajes anónimos y descubrir su encanto.
Ello ya resulta determinante desde la primera escena de la película. En ella, 4 niños vestidos como Superman, Batman, Robin, Linterna Verde están junto a otro niño delante de una casa. Parece ser Halloween, y la mujer que sale de la casa con caramelos parece repasar los nombres de los superhéroes disfrazados. Al llegar al último chico, le pregunta algo así como qué superhéroe es. El chico, incomodo, dice que es Harvey Peckar y la mujer se queda extrañada, intentando identificar lo extraordinario del nombre. El niño, acaba por marcharse sin sus chucherías, un poco avergonzado del episodio.
La película puede entenderse como eso, cambiar el punto de vista sobre los comics y encontrar al héroe de la viñeta en el proscrito, en el apartado. Como un mutante de la famosa Patrulla X pero sin los poderes que le hacen peligroso o relevante. Es invisible para la relevancia social, otro más. Y quizás en ello resida su encanto, en su mirada.
FURIA CIEGA

Título: Furia ciega
Título original: Drive Angry 3D
País: USA
Estreno en USA: 25/02/2011
Estreno en España: 08/04/2011
Productora: Nu Image/Millenium Films
Director: Patrick Lussier
Guión: Patrick Lussier, Todd Farmer
Reparto: Nicolas Cage, Amber Heard, Katy Mixon, William Fichtner, Billy Burke, David Morse, Pruitt Taylor Vince, Christa Campbell
¿Sabéis de esas pelis, tan en boga últimamente, que pretenden revindicar la serie b como lo más de lo más al mismo tiempo que la parodian? Pues esta puede parecer una de ellas, pero la verdad es que es capaz de dejarte a ratos con la incógnita. En qué punto empieza el homenaje o la autoconsciente flipada o aparece la auténtica desfachatez es una tarea dura de interpretar.
Al frente (y jamás mejor dicho, porque menudo aeropuerto tiene el colega) del proyecto tenemos a Nick Cage, más conocido por ser capaz de matar por interpretar a Superman, ponerle a su hijo Kal-El o andar hace un tiempo más tieso de pasta que la mojama, por lo que acepta cualquier proyecto que caiga en sus manos… como éste.
Este señor despunta últimamente por una peculiaridad, el amigo tiene problemas urgentes de alopecia, y se ve que eso no le mola nada, así que se dedica a esconderlo de formas variadas: desde lucir pelucones a darle a los tintes imposibles; a cada entrega más extravagante. En el filme que nos ocupa, la osadía suprema va a ser ir con un pelo lacio y mugriento teñido de rubio platino mientras intenta hacer algo expresivo con su cara, pero sin conseguirlo.
El argumento es un pretexto poco inspirado: Cage se escapa del infierno en coche para rescatar a su nieto, un bebé que pretende sacrificar una secta satánica para crear una nueva era o nosequé, y de paso dar matarile a tan desgraciados hijosdeputa que se cargaron a su hijita del alma. Surrealistamente casposo, y sirve para poner tintes sobrenaturales y una banda de malignos cazurros a los que dar estopa.
La otra cara reconocible es la de William Fichtner, al que seguramente recordaréis en Prision Break, aquella serie de éxito que se volvió una repetición constante de esquemas y que se alargó hasta hacerse cansina. En este caso es un enviado del mismo diablo que tiene que devolver a Cage de donde nunca debió salir. Habrá quien espere que eso se haga realidad más allá de la pantalla… En fin, Fichtner tiene el papel más agradecido de la obra, un perseguidor con sentimientos y un poco salidote (lástima que tal llama se extinga pronto) que tiene los chistes “buenos” del guión y al que sabe dotar de cierta clase.
Pero claro, en esta ecuación falta algo, que notará todo aquel aficionado a la caspa b, el pibón de turno que acabará por acompañar a tan impresionante y lustroso Cage. El difícil y surrealista papel de hacer de camarera de cutrebar de carretera con un redneck calvo y feo por novio que se la pega con una cuarentona recauchutada y que por avatares del destino y los malos tratos se apunta a un bombardeo con el Cage. Supongo que por el magnetismo que destila el andoba con su pelazo… Si eso os parece inverosímil, agarraos, que vienen curvas.
Es complicado de entender que le pongan un aura de magnetismo animal seductor al Cage; que ojo, pese a que el tío hace tiempo que perdió el norte a nivel actuación, no deja de caerme bien, sea por friki o por pura lástima. Pues eso, el Cage con cara de palo y melena platino hace babear a las nenas que se cruzan en su camino (toma pareado) que a parte de la prota, digamos que se alejan de los estándares del escaparate fílmico a nivel de edad y calidad de cirugía estética. No deja de recordar a Machete en ese sentido, con el Danny Trejo en plan latin lover. Pero en lo que era una clara coña en aquel filme, aquí nos hace dudar si realmente se cree en serio el director que resulta verosímil poner al Cage en tal tesitura.
De todas formas es necesario para la “historia”, pues su llegada a un bar/motel de tres al cuarto le recompensará con la compañía de una cincuentona con menos atractivo que la Veneno de la que “disfrutaremos” sus curvas durante la escena más extravagante de la peli. Si habéis visto (la por otra parte interesante y surrealísticamente lúdica) Shoot-em’up podréis adivinar por donde van los tiros, pero cambiando a la Belluci por una camarera fea de la Norteamérica interior. La escena es, si cabe, más excesiva y surrealista que la de la película a la que realiza tan temprano homenaje e invito al que vaya a verla que se muestre atento al puro y el Whiskey.
Es en esos momentos de desfase donde Furia Ciega muestra sus mejores cartas. Más allá de un guión mediocre y de las situaciones que plantea más allá de toda lógica, el filme puede ser divertido cuando sucumbe a su propia desfachatez, cuando asume con lógica que sólo es un pretexto para escenas de acción pretendidamente molonas pero que deambulan entre lo interesante y lo patético. Cuando sabe que su 3D simplemente es una excusa para mostrar las cosas que se pueden tirar a la cara de los espectadores. Cuando se permite recrear a la banda satánica más patética de la historia a base de tópicos sudistas (el del moño es espectacular) de cazurros y desdentados. Cuando parece que se autoparodie a base a unos diálogos cutredelirantes…
Lo “bueno” es que siempre parecen conscientes de su voluntad de exceso y de ese aire de homenaje/parodia de la cutrez. Lo malo es que a veces te deja con la duda de si realmente no harán esto creyendo que es algo serio.
Más allá de eso, los agujeros y la ridiculez de su guión producen que no haya un más allá de ese entretenimiento casposo, disfrutable apagando las neuronas. Las “revelaciones” y giros de guión se suceden sin ninguna gracia, el malo es un sádico incompetente y potroso, el ritmo decae en ciertos puntos y hay que pasar mucho rato con Cage a base de primeros planos, que más que duro badass, parece viejo, alopécico, cansado y agarrotado (tal cual su carrera).
Un último aspecto a reseñar es la enésima reivindicación de los coches americanos vintage. Sigue dando gusto ver el Dodge Charger o el Chevrolet Chevelle luciéndose con esplendor en el filme y se nota que son del gusto del reparto y equipo, ya que se recrean en ellos de manera más que interesante.
Conclusión: castañón de filme como pocos, pero entretenido y disfrutable si nos dejamos en cerebro en casa y comulgamos con su casposo desfase, sus diálogos ridículos y el fascinante aspecto de muchos de los personajes que pueblan esta historia.
AUTOR: Geyperman en paro
Puntuación 1/5
Harry Potter y las reliquias de la muerte parte II
Después de tanto tiempo ya casi tenemos aquí el final de esta gran saga, este verano veremos el final de Harry Potter. Aquí tenemos el póster y el Trailer cn comentarios, viéndolo, parece que ha merecido la pena la partición de la cinta en dos partes, pues, aunque esencialmente haya sido para sacar más rentabilidad a este film al menos, uniendo ambas partes, tendremos una película final de unas ¿4 horas? XD. El estreno será el próximo 15 de julio…YA NO QUEDA NADA!!!







Invasión a la Tierra
PAÍS EEUU
DIRECTOR Jonathan Liebesman
GUIÓN Scott Silver, Christopher Bertolini
MÚSICA Brian Tyler
FOTOGRAFÍA Lukas Ettlin
REPARTO Aaron Eckhart, Michelle Rodriguez, Bridget Moynahan, Michael Peña, Ne-Yo, Ramon Rodriguez, Taylor Handley, Cory Hardrict, Jadin Gould, Bryce Cass, Joey King
PRODUCTORA Columbia Pictures / Original Film
GÉNERO Ciencia ficción. Bélico.
Antes de empezar, quien busque una historia elaborada y compleja, por favor, abandone la sala, no lo va a encontrar. Ni discurso de grises, ni un retrato de personajes, ni diálogos elaborados ni discursos de motivación nuevos o sorprendentes. De eso no hay, ni aquí ni el 98% del cine convencional.
Lo interesante de esta propuesta es la de intentar realizar una película bélica con un ejército del espacio exterior. Arrejuntar, por decirlo de algún modo el Black Hawk derribado de Ridley Scott con la estética alienígena-decadente de Distrito 9. El problema del filme es, que quizás agotadas las mentes creativas del proyecto tras parir tamaña “novedad”, recurren a un batallón de tópicos del cine bélico actual, embutidos en el metraje a presión, que ni Mr T. disfrazado de David el Gnomo.
Soldados tópicos, background típico, situaciones tópicas, chistes más típicos aún, diálogos tópicos, orgullo de marine típico, propaganda ejército USA tipiquísima, aliens típicos… Bueno, eso no tanto. Es este caso una de esas pocas veces en que la invasión parece algo “organizado” y “serio” en cuanto a despliegue de tropas, modo de actuación, tipos de unidades, vehículos y demás. La premisa, sin embargo, no cambia ni un ápice: soldados del espacio mezcla de cefalópodos y batidora que les da por venir de visita cual familiar brasas un día de verano. A malas, sin avisar y para quedarse… los muy cabrones…
Después de dejarte claro que se va a liar parda en Los Ángeles (que esa es otra, si la peli se llama Battle for L.A. por qué diantre se traduce eso como Invasión a la Tierra) se nos hace un rápido repaso por la vida y milagros de los principales pimpines (marines) a los que les ha tocado la loto de tener que lidiar con la más fea del baile. Sin duda, lo más plomizo de la peli. Mientras, la cámara intenta parecerse a una grabación de televisión con un movimiento impertinentemente constante. Un tembleque digno de heroinómano pasando un mono que ni el mismo Amedio, colega. La steady marea, cagüenenlamar, y más si el movimiento se hace a propósito en pos del “realismo” televisivo. Son estos tiempos en que ser moderno implica mover la cámara con la steady cual documental de 4 duros mientras un perro le da por morderte la pierna. Simplemente para darle emoción a la cosa y que digan, “onio, me lo creo, parece la tele”. En fin, mierda pa ellos.
En el pequeño briefing de personajes conocemos al sargento con pasado traumático que va a retirarse pero le pilla el asunto en medio; a los soldados que lo van a acompañar en el periplo (el que se casa, el pringao de la vida, el best friend forever y demás), al teniente que como primera misión (el pobre aún lleva la L) le va a tocar comandar la expedición con la mujer embarazada en casa, esperando a que vuelva, etc. Que sí, que ya lo sabemos, posiblemente podríamos recitar cada uno de los tópicos de biografía marine USA que hay detrás de estos fulanos.
Todos y cada uno de los clichés del género bélico los vamos a encontrar. ¿Y todo para qué? Si la respuesta es para humanizar a los combatientes humanos del fregado, pues mal, porque si algo tiene de interesante la cinta es que trata a los soldados como humanos: humanos patriotas y con el honor de marine por neurona si queréis, pero humanos. Dudan, se equivocan, fallan, se cagan de miedo, les tiemblan las manos de la tensión y la adrenalina… No hacía falta que nos contaran sus vidas en plan presentación powerpoint. Lo sutil es mucho más interesante que lo obscenamente recurrente y manido.
Pero bueno, toca meterse en el fregado. La cámara sigue igual de parkinsoniana, pero al menos tiene su grado de justificación en medio del combate callejero que va a ocupar prácticamente el resto de la cinta. Los colores apagados, ambiente gris con una bruma alrededor y partículas en suspensión van a ser una constante en los combates, donde vamos a ver poco más que 20 metros a la redonda. Lo normal en esta clase de fragados, cabe decir, no son bonitos y no tienen glamour. Los combates son caóticos y sin virguerías, muy militares y representan factiblemente el hecho de darse de palos con una raza de pulpos interestelares.
Los pifostios se imbrican a través de un argumento muy simple: un pelotón tiene que realizar una operación de reconocimiento de terreno y rescatar unos civiles que pueden quedar en una comisaría. No hay más: ni explicaciones detalladas sobre los alienígenas y sus motivaciones; ni sabemos como va la macro batalla por el control terrestre. Ojo, tampoco es relevante. La peli engancha por lo que es, diversas escaramuzas contra un ejército enemigo que permanece todo el filme como algo extraño y difícil de identificar (nunca se muestran bien siquiera sus siluetas) mientras nuestros marines intentan sobrevivir y volver a casita, pasándolas bien putas.
La acción tiene ciertos descansos, momentos de tomar aire y charlar un poco entre los soldados y con los civiles. Si en los diálogos entre los marines ya sabemos lo que nos vamos a encontrar, con los civiles la cosa incluso degenera. Parecen vehículos para que se nos muestre reiteradas veces lo chachiguays que son los marines y su honor de marras. Alguna bordea la vergüenza ajena, especialmente con el niño hispano, pero pasa rápido y podemos volver a concentrarnos a los combates a cara de perro con los aliens.
Si parece que omito el trabajo de los actores, pues sí. Tienen poco material para desarrollar sus personajes más allá de colocarse eficientemente para descerrajar unos cuantos tiros. Todo el background se diluye pronto, y sólo destaca un omnipresente y dignísimo Aaron Eckhart, que se come al resto del reparto.
En definitiva, Invasión a la Tierra es un Black Hawk Down en el que los enemigos son aliens rodado con oficio pero sin ningún destello por parte de Jonathan Liebesman. Sorprendentemente, el filme te mantiene pegado al sillón el tiempo que dura la función si somos capaces de tragar con muchos de sus rancios maniqueísmos. El problema es que demasiadas cosas nos sonarán, porque Invasión a la tierra es pura carne de tópicos, hasta el propio desenlace.
Decente y entretenida si sabes a lo que vas. Y a eones luz de Skyline, auténtica castaña sideral.
PUNTUACIÓN: 1/5
AUTOR: Geyperman en paro
PD: Con diferencias creativas con la administradora del sitio xD, cambio el sistema de puntuación a algo más adecuado.
0/5: Castaña.
1/5: Se puede ver.
2/5: Buena.
3/5: Interesante.
4/5: Cojonuda.
5/5: Obra maestra.
Hobo with a Shotgun
Reparto: Rutger Hauer, Gregory Smith, Robb Wells, Brian Downey, Molly Dunsworth, Nick Bateman, Jeremy Akerman, Mark A. Owen, Michael Ray Fox, David B
Director: Jason Eisener
Año: 2011
Categoria: ACCION
Viene a ser algo así como “Vagabundo con una escopeta”, y básicamente eso es lo que es. Nos encontramos en un mundo plagado de delincuencia, prostitución, drogas, pederastia y dominado por la mafia que hace y deshace a su antojo, Hobo ( Rutger Hauer ), es un vagabundo que cansado de la esta situación en la que el crimen se ha apoderado de las calles, agarra su escopeta y empieza a impartir justicia por todas partes, como debe ser.
Respecto al resultado, pues lo de siempre, solo es recomendable para quellos que les guste el cine de serie B, Gore y del estilo.
Se trata de la conversión en largometraje de otro de los falsos tráilers de Grindhouse de Tarantino Y Rodríguez , al parecer todo esto surge de un concurso organizado por este último para premiar al mejor tráiler falso (será la próxima THANKSGIVING de Eli Roth??), y que al igual que en Machete, veremos litros de sangre y violencia a raudales, sin embargo, creo que veremos algo mejor que lo nos ofrecieron con esta última, por varias razones, pero la más importante es la incorporación de Rutger Hauer, ( Blade Runner).
Tenemos a un gran actor con una gran carrera cinematográfica que desde hace algún tiempo no se le ve en la gran pantalla, pese a que sigue trabajando, ha visto reducida su carrera a películas de bajo presupuesto que salen directamente en DVD (cosas del cine moderno no lo entiendo), de modo que aunque sea por el placer de verlo de nuevo y como protagonista a mi me tiene pillada.

Por otra parte, cambiamos de director, Jason Eisener, y ¿¿quién es este señor??, pues ni idea, solo sé que lo único conocido que tiene es un corto llamado “Treevenge”, La venganza de los árboles de navidad, y visto el corto y el tráiler de Hobo, deduzco que este hombre tiene un trauma navideño fijo XD.
Respecto al resto del reparto, a diferencia de Machete, no encontramos a actores tan conocidos, el único que nos puede sonar es Gregory Smith (Pequeños guerreros).
Aquí os dejo el tráiler de Grindhouse.
SUCKER PUNCH
Autor: Angelus

Título VO: Sucker Punch
Director: Zack Snyder
Intérpretes: Emily Browning (Baby Doll), Abbie Cornish (Sweet Pea), Jena Malone (Rocket), Vanessa Hudgens (Blondie), Jamie Chung (Amber), Carla Gugino (Madam Gorski), Scott Glenn (Wiseman), Oscar Isaac (Blue), Vicky Lambert (La condesa), Paula Giroday (bailarina), Jonathan Perez (El mago), Stephanie Sy (bailarina)
Género: Acción
Año de producción: 2011
Productora: Warner Bros. Pictures
Guión: Zack Snyder
Música:Tyler Bates, Marius De Vries
Fotografía: Larry Fong
Crítica
Ya he visto la película después de tanta espera, es rara y entretenida, me ha gustado mucho la fotografía, la ambientación, efectos etc (nada nuevo, la típica del director) y la banda sonora, que para ser de los años 50, (hago referencia de la versión de los Beatles “Tomorrow Never Knows” escuchada en una de sus escenas de acción), han sabido adaptar perfectamente escenas y sonido aquí tiene la máxima nota, pero la pregunta del millón ¿es una película dirigida a un público masculino? Rotundamente sí, aunque han sabido defender la postura femenina, dejar clara su posición en la película y los derechos feministas que se observan, no deja al margen el esplendido vestuario y atrevidos vestiditos para poner contento al personal, (aunque esto pasa a veces desapercibido por estar pendiente de la trama), pero iremos por partes como dijo Jack el destripador XD.
Las protagonistas me han sorprendido lo hacen fenomenal francamente las esperaba peor, sobre todo Babydoll “Emily Browning” (muñequita), tanto en papeles de acción “como de drama se adapta perfecta a todas las situaciones, (aunque a veces no me cambia mucho la carita), sus compañeras Sweet Pea “Abbie Cornish” con su hermana Rocket “Jena Malone”, muy buenas porque hacen que la acción sea algo mas que tiros y golpes, de Amber “Jamie Chung”, Blondie “Vanessa Hudgens” y Gorsky “Carla Gugino” las dos primeras me han sorprendido por la cantidad de basura cinematográfica que las he visto hacer y aquí lo hacen bastante bien y tienen mi aprobación, Carla simplemente es buena actriz la vimos en películas como Sin city esplendida como siempre, en cuanto a su antagonista, el señor Blue (Oscar Isaac) no me ha gustado del todo (quizá el que peor lo ha hecho) este actor me ha parecido algo sobreactuado, poniendo caras exageradas en fin bastante malo (me recuerda a Jeremy Irons), en cuanto a los diálogos puff que decir, solo a veces, (con voces ñoñas de niña tonta) no me acaban de convencer, si bueno, es el papel que tienen que hacer porque ahí está la gracia, pero podrían haber sacado mas partido en el dialogo y haberse esmerado diciendo las cosas algo más serias, joder, parecen que las cosas importantes dejen de serlo dichas con ese tono tan cursi XD, la joya de la corona es para un personaje secundario para Scott Glenn que hace de maestro instructor una mezcla excelente de mutenroy de dragon ball y morfeo, perfecto ayudando a nuestra prota y al público a no perderse tanto por el país de las maravillas XD.
En cuanto al guion, mmm no se si odiarlo o amarlo, los 3 primeros minutos no se si estaba viendo un tráiler o una película, cuando vas desmenuzando imágenes (ya que no explican mucho en el inicio, por no decir nada, aquí se da un estilo a Wachmen) te das cuenta en un momento, que ya no sabe el espectador donde está y que está viendo, por algunos momentos se convierte en una especie de burdel-danza que dan ganas de fusilar a la prota y a sus amiguitas, por otro lado, ves también que la prota o bien es tonta del culo o se convierte en un Macgyver jajaja esto también lo decide el espectador, y por otro lado se sabe que estás viendo un peliculón es que no se sabe por donde cogerla, en el sentido abstracto, puedes deducirlo pero, hace que el espectador se pierda por momentos y que la trama se vuelva un autentico quebradero de cabeza ya que transcurre por tres planos totalmente diferentes y que el director consigue que se viva una locura que hace que te pierdas totalmente por todos los planos pero al mismo tiempo consigue disfrutar por momentos y hace que te preguntes todo el rato ¿será esto real? ¿Dónde está ahora? ¿Qué estará haciendo? ¿Es esto absurdo? ¿Esto es importante?, la acción es algo estrepitosa y sufre de altibajos cuando tienes la adrenalina por las nubes te obligan a bajarla de golpe, así no mola pero bueno también estoy de acuerdo en que den momentos de respiro para que se pueda pensar y analizar lo que se ve porque menudo lio tienen las señoritas por aquí XD.
En conclusión si no fuera porque tiene un final digno de grandes películas, recomendaría no verla ya que se dirige a un público un tanto friki soldados nazis zombies, dragones, orcos, samuráis gigantes, terminators, tías buenas… ¡¡¡todo en uno señores!! Pero es que no se basa en eso como yo pensaba esto solo son momentos cortos que hacen a uno de los planos verlo con distinto punto de vista, coincido totalmente con lo que piensa la mayoría de la gente que la ha visto, tiene un desenlace que lo decide el espectador a la altura de Shutter Island, cisne negro y origen, por esta parte se merece un aplauso como se oyó en la sala de cine BRAVO ZACK!! Que hagas muchas mas!!! Recomendada para ver en la gran pantalla, le doy el 7 porque podrían haber sacado mucho mas partido y tiene ciertas cosas negativas que no me han gustado mucho que no revelaré por spoiler, al margen, es una buena idea pero por dios que cojan a un malo mejor XD.
Puntuación: 7
Rango

Película: Rango.
Dirección: Gore Verbinski.
País: USA. Año: 2011.
Duración: 102 min.
Género: Animación, comedia.
Doblaje original: Johnny Depp (Rango), Timothy Olyphant (Espíritu del Oeste), Isla Fisher (Habas), Abigail Breslin (Priscilla), Bill Nighy (Veneno Jake), Alfred Molina (Armadillo), Ned Beatty, Ray Winstone (Bill el Malo), Harry Dean Stanton (Baltasar), Stephen Root (Doc, Merrymack), Ian Abercrombie (Ambrose), Claudia Black (Angelique).
Guion: John Logan; basado en un argumento de Gore Verbinski, John Logan y James Ward Byrkit.
Producción: John B. Carls, Graham King y Gore Verbinski.
Música: Hans Zimmer.
Montaje: Craig Wood.
CRITICA
Bueno, ya lo reza el cartel de la peli… “Del director de Piratas del Caribe”. Pues bien, si ya habéis visto la saga Disney del pirata colgado sabed que habéis visto más de la mitad de este filme.
Sastamente, Gore Verbinski, ese directorzuelo de tres al cuarto que es capaz de lindar entre lo decente y lo apestoso sin preocuparse demasiado de los proyectos que le van saliendo. Si daban ganas de arrancarse los ojos con The Mexican, daba un ataque de somnolencia en la aburrida Un ratoncito duro de roer y realizó el absolutamente innecesario (y como casi siempre, peor) remake de The Ring… pues también tiene sus relativos aciertos de filmografía.
Y ahí vamos; de la mano del Jerry Bruckenheimer, ese productor hiperactivo y tremendamente irregular que sabe como pocos lo que gusta (así en general) a la taquilla norteamericana, se embarcaron en la adaptación cinematográfica de una atracción de los parques temáticos Disney. Y de ahí salió Piratas del Caribe y su inefable capitan Jack Sparrow. Desde luego, la saga y el personaje de Johnny Depp fueron un éxitazo, lo que permitió la mala costumbre Hollywood (¿alguien dijo Matrix?) de explotar las franquicias hasta que supuren mierda, lo cual no suele tardar demasiado…
Pues bien, tras una segunda parte que funcionaba en cierto modo porque entre escenas espectaculares daba poco tiempo a atender a la trama (aunque ya le pesaba el hecho de recrearse en exceso con el Depp en plan sobreactuación máxima) llegó una tercera que daba auténtica pena. Para ser concreto era un mierdolo sin ritmo, con historias de amor de chichinabo, un argumento de puta pena y con una tensión nula.
Se ve que el Verbinski no acabó demasiado satisfecho de cómo funcionó el que era el presumible final de la saga, lo que no es de extrañar. Hasta él debió darse cuenta que alargar tanto la perdiz acababa por arrancarle la cabeza de cuajo. Pues bien, round 2 para aquel filme y aquí tenemos Rango. ¿Que cómo se come que una peli que homenajea el western fusile una peli de piratas softcore? Pues simple, el amigo Verbinski repite esquemas, personajes y hasta chorradas. Lo que sería técnicamente un plagio si no se lo hiciese a sí mismo.
Bueno, la misma la peli es un absoluto plagio si atendemos a que la mitad es Piratas del Caribe 3 y la otra un homenaje al spaghetti western (tema que se repite en su obra) recreando al detalle muchos esquemas, planos, personajes, situaciones, gags y lo que se presente. Vamos, como si lo hubiese puesto todo junto en la batidora y a ver que sale de ello, así como de casualidad.
De todas formas, esto del homenaje al western duele muy poco, ya que embobados podemos recordar tan grandiosos filmes (y el que no, pues que reme…) recreados con precisión tal que ni el papel cebolla. Sin duda en ello hay cariño, que queda sobradamente demostrado en el homenaje/cameo del más grande. En cuanto a guiños, hay de todo: desde caminar como John Wayne hasta una parodia de Hasta que llegó su hora desternillante, pasando por el indio taciturno y sus conocimientos ancestrales. Planos, contraplanos, encuadres, travellings, escenarios… Todo suena de algo, como los buenos recuerdos; este filme se nutre mucho de nostalgia.
Las premisas de la historia son más simples que mear de pié (premisa de género), cambiemos el oro por el agua en una infecta metáfora de los resorts estilo Marina d’Or y pongamos en el oeste al capitán pirata Jack Sparrow, perdón, un camaleón que se autodenominará Rango. El personaje es el típico farsante, mil y una veces visto, que se hace pasar por héroe (forajido) y que al final tendrá que interpretar su papel en serio para salvar el dia y quedarse con la chica.
Si os parece un argumento más sobado que las concursantes de Gran Hermano… Premio, lo es sin duda alguna. Y sin embargo, la cosa funciona a ratos: los búhos mariachis parten la pana (en VO), gags interesantes en la primera mitad de la cinta (el bicho y el halcón, plantarle cara al matón de la cantina…), divertidos personajes-homenaje y un ritmo decente, que se estanca justo antes del final. Ese parón pesa como una losa a la hora de darle una buena conclusión, que a la postre resultará no demasiado brillante y un rato anticlimática..
Como casi siempre, hay ración de catetos cuatreros (un poco en la línea de riámonos de los sudistas que tanto se practica por los juntitos) que se reproducen como conejos y montan murciélagos… (no coment). Pero bueno, las escenas de acción están bien, los personajes cumplen (quizás el malo maloso es el menos trabajado en ese sentido) y la historia carece de buen ritmo pero es soportable y con momentos muy divertidos.
Pero si algo toca la moral es ver como Verbinski reutiliza sus propios chistes. ¿Recordáis a Jack Sparrow en el fin del mundo y su locurón que ni sobredosis de peyote? Pues aquí lo tenéis otra vez. Es más, incluso reutiliza como escenario la metáfora del fin del mundo. Más allá: los pequeños cangrejitos que transportaban la nave pirata… pues los convertimos en bichos bola y hacemos lo mismo. No sé, tal vez sin la presencia de Depp y su papel cagado al del cansino pirata no repararíamos en estos detalles, pero con él a bordo son estos detalles los que pueden llevar al filme hasta más allá de lo soportable.
En resumen, se pasa más que decentemente el rato con los numerosos guiños al western, sobre todo si olvidamos haber visto la infumable “…Hasta el fin del mundo”. Trama sobada hasta el límite, aceptable en la forma pero sin ritmo, personajes interesantes, buenos gags y escenas de acción que pasaban por allí de casualidad: algunas bien, algunas meh.
No esperéis una Pixar.
PUNTUACIÓN: 6
AUTOR: Geyperman en paro
The Mechanic
Statham haciendo lo de siempre.

Statham es una rara avis, es uno de los pocos exponentes actuales (que no vayan en silla de ruedas) del cine de acción clásico, el de pim, pam, pum, round kick y palante. Un tipo que se ha especializado en esto y que cuesta verlo fuera de ahí, es un Seagal, un Van Damme, un actor que si lo ves en un cartel de una peli sabes que vas a ver hostias, armas y sangre, un fulano que no se descuelga demasiado de esa imagen para hacer pelis de otro palo, familiares, que arruinarían su imagen de tipo duro (va por ti, Gerald).
Pero para ver a este hombre con algo de respeto, primero debemos intentar eliminar en lo posible una peli de la filmografía de este hombre, o, al menos, una escena: el casquete vitoreado en vía pública en Crack, veneno en la sangre… Pensemos en la escena, pensemos en el guionista, el montador, en la familia del director… Ahora pensemos en un retrete, y apretamos el botón de “sitehevistonomacuerdo” No funciona, quedan ahí los restos del delito, se aferran a la superficie perlada afanosamente.
Bueno, haremos como si no existiera. The Mechanic, como es común en estos aciagos momentos de creatividad fílmica es un remake de un filme de 1972 protagonizado por la cara más petrea del cine, una que al estilo Leone dixit sólo tenía dos caras, con y sin bigote y se pasó mucho tiempo luciéndolo. Uno de los duros del cine, el imperturbable Charles Bronson, que tantas tardes ha ocupado en Canal 9.
Nos encontramos pues con una versión actualizada, muy convencional, de esas que entienden la acción por planos rápidos y movidos en los que más que ver intuimos por donde van los tiros (nunca mejor dicho). Vamos, el cada vez más usual estilo Michael Bay. Al menos en este caso las explosiones están más controladas.
El inicio nos pone en situación, Statham hace su papel, el de siempre, vamos, el ejecutor con estilito, sólo que esta vez, al menos a priori, no debe dejar las calles llenas de cadáveres, sino que tiene que hacer “que parezca un accidente”. Su expresión es la misma, sus diálogos son parecidos, y el papel, en definitiva, es el de siempre: el de duro con buen corazón insaid, pero no le toques las gónadas que te asesina a tu familia, al perro, al apuntador y al repartidor de pizza que pasaba por ahí.
Veamos las premisas: tiene un mentor (Sutherland demostrando que cumple, como casi siempre, pero es un papel que le sale sólo) con el que tiene buenas relaciones. Éste está preocupado por un hijo díscolo que no puede reconducir y el Statham hace horas extras como terapeuta familiar de chichinabo. Si en el filme original el protagonista tenía problemas emocionales con su modo de vida, en esta versión se resume en que vive sólo y se cepilla a una lumi fija de vez en cuando (el tiempo no trae complejidad a los personajes, me temo) con la que se supone, tiene algo de feeling. Nada nuevo, pero la cosa se complica cuando el siguiente encargo que le mandan a dar el finiquito es a su propio mentor, por maloso y traidor. Tras un dilema moral que le dura medio segundo justo, decide hacer el encargo y se lo finquita sin que la víctima explique demasiado del asunto. Vamos, que a los 20 minutos ya te has cargado al mejor actor de la peli, vamos bien.
Como el pobre asesino a sangre fría tiene sus sentimientos, decide reconducir al hijo díscolo de su mentor y convertirlo en una persona de provecho, esto es, en otro asesino. Todo ello sin tener en cuenta que la inestable personalidad del personajillo es como una bomba de relojería andante.
Porque, y empiezan los problemas, el personaje del hijo díscolo está escrito con el pompis y se agarra a ese sentimiento de niño repudiado y desobediente que en su interior quiere a su padre para construir una historia de venganza personal llevada chapuceramente. Además, Ben Foster aunque más que aceptable, tampoco hace nada para hacerlo más creíble. Tras un par de ajusticiamientos donde el aprendiz de asesino demuestra su gilipollez y potra absoluta, toca enzarzarse en las escenas de acción gordas de la función. Sí, chicos, si vemos el original donde la cosa era la de pasar desapercibido, los estándares modernos exigen que haya sangre, balas para parar un tren y peleas con handicap numérico.
No están mal las escenas de acción, cabe añadir; son sucias y efectivas, aunque el tufo a sangre digital canta por soleares. Eso y el tema pistolitas. Me cansa sobremanera que los malos no acierten ni al arco iris con sus subfusiles y nuestros “héroes” sean máquinas de matar con una 9 mm. Para plantearse por qué cojones hacen armas con mayor cadencia de balas, precisión, alcance, poder de penetración e impacto. Tiempo malgastado desde que se inventó el revólver, diantre… Pero a lo que íbamos, las escenas de acción resultan efectivas, a veces espectaculares, algunas veces potrosas donde lo que más chirría es el paso de mierdecilla a máquina de matar perfecta del aprendiz de asesino.
A estas alturas, el prota ha tener alguna motivación interesante en la trama, algo que haga que el Statham entre en una dinámica de venganza ciega que haga tambalearse los cimientos del mundo o del universo si se tercia. Este punto resulta que es su gran talón de Aquiles de la trama. Las revelaciones e hilos conductores suceden por pura chorra y casualidad, casi sin intención. Como buscar a Bin Laden, ir a cagar en el Mc Donalds de tu pueblo y verlo salir por la puerta del servicio; como ir a mear a un reborde del camino y cortocircuitar y desactivar por casualidad una bomba atómica que amenazaba la vida de miles de personas. ¿Pero qué invento es éste? Valiente mierda.
La fase final de acción interesante, luego cabe terminar la trama, pero por supuesto no puede acabar dignamente visto lo florido del guión. Preocupados por dejar al Statham como el puto amo y con visos de posible secuela, la venganza familiar acaba sin ningún mérito, siendo fiel formalmente y no en historia al filme original. Vamos, que se descubre otro pastel por casualidad y en 5 minutos boom y taluego.
Resumen: Statham en su salsa, escenas de acción competentes, trama floja y ritmo desigual.
Psé, visible.
Autor: Geyperman en Paro
Puntuación: 5
Faster (Sed de Venganza).
Autor: Geyperman en paro.

Decepcionante, muy decepcionante. La pregunta sería, ¿Cómo puede ser una peli de acción con The Rock a la cabeza decepcionante? ¿Qué expectativas podrían haber? Bueno pues, la cosa está en la misma peli, comienza bien y luego va cuesta abajo. Al principio no se nota demasiado, pero al final va sin frenos hacia el desastre, acaba por cargarse su propio listón.
La cosa empieza con pulso; sale de la cárcel un Dwayne Johnson con una cara de mala hostia épica. Hay que reconocer que este armario empotrado con patas impone, tiene presencia; una presencia que recuerda al Arnold de sus buenos días. En pocos minutos la motivación del andoba queda meridianamente clara: es un vengador que regresa para rendir cuentas con los que se la jugaron. Vista la premisa, es para preguntarse si el bueno de The Rock no va a masacrar a aquellos que le convencieron para rodar vergüenzas como la del hada de los dientes (el Ratoncito Pérez del ámbito anglosajón) de manera brutal, efectista y sanguinaria. Desgraciadamente no es el caso.
Desde luego que empieza fuerte. Tras la enésima reivindicación del muscle car americano (un precioso GTO) entra en una oficina arma en ristre, busca al pavo en cuestión y le descerraja un tiro en plena frente disparando a lo Wanted. ¡Joder, tiene puntería el mostrenco! Es lo segundo que te pasa por la cabeza; lo primero es qué necesidad había de hacer tal alarde de precisión con un revólver (encima con la bala sin efecto)… Podría colar si el tipo fuera un tirador, pero va y resulta que tal y como se intuye en el cartel, el tipo se caracterizaba por su pericia al volante…Bueno, lo podremos considerar, visto cómo se las gastará durante la peli como un síndrome Seagal de perfil bajo. No, no se trata de cebarse a panceta, pasar sobradamente de la cincuentena y hacer pelis cutres a tutiplén, sino de esa extraña habilidad de convertir una pipa en un arma de destrucción letal que ríete tú del arsenal nuclear soviético, por no hablar de fusiles, subfusiles y lanzacohetes varios…
Pronto empiezan a desmadrarse la cosas en la trama, pero en principio no importa demasiado. Lo que verdaderamente importa, la acción frenética y unineuronal, está rodada con gracia y ritmo. Y sin embargo, empezamos a intuir que las cosas no acabarán demasiado bien: personajes e historia hacen aguas al por mayor. Indigna de un par de monos amaestrados y esclavizados a una máquina de escribir, el guión empieza a notarse demasiado entre tiro y tiro. Resumen: The Rock lleva un cabreo non plus ultra porque una panda de “villanos frikis” mataron a su “bro” del alma, a él le dieron por muerto y les robaron la pasta de un atraco en la que Mr. armario era el conductor.
Problemillas. La entidad de los “malos” da bastante que desear: un actual oficinista, un pervertido productor amateur de snuff movies y de índole sexual, otra mole y un fulano con algún escrúpulo. Eso para empezar, luego tendremos el “super-inerperado” giro de acontecimientos de esos que se predicen a los 15 minutos de función. Llamadme clásico, pero parte de la gracia de este tipo de pelis es que existan un villano cabrón y unos sicarios pasados de vueltas con los que disfrutar mientras son ejecutados de manera inverosímil y siempre violenta. Desde luego, no una banda de perdedores de este calibre.
Ya meada fuera de tiesto absoluta es el tema del asesino profesional, contratado para acabar con el vengador solitario. Menuda gilipollez de personaje, impropio de cualquier guionista sea éste animal, planta o un calamar del espacio. Un pobre niño con problemas de crecimiento que obsesionado con la superación, se encomienda a los más difíciles retos. Chico rico con Ferrari (se enriqueció con una empresa de informática) que es un asesino a sueldo vocacional, seguramente por lo sobado de que la caza humana el la más difícil, excitante y blablabla… Tras ser humillado por The Rock se obsesionará con él de manera chabacana. Algo podía tener esto de bueno, y es un duelo final a la altura. Va a ser que no…
Sin embargo la película sigue avanzando con relativa dignidad, apoyada por algún acierto de guión, sus escenas de acción y porque el protagonista cumple con su papel: poner cara de estreñido e ir de badass de la vida. Tras la segunda escena de persecución en coche (interesante) en que el representante de los coches europeos es humillado ante su contrapartida estadounidense (ejem), todo se va al absoluto garete. El por qué es simple: la peli quiere ser algo más que una ensalada de escenas de acción y darle un final de película de personajes. Pues craso error, ma chérie o en castizo tradicional “la cagaste Burlancaster”.
El final es una mierda. Un anti-clímax total en el que entran dilemas morales no bienvenidos, sorpresas de pacotilla y mucha poker face. La trama policial es torpe y la relación entre el drogadicto Thornton (cómo no) y su compañera Carla Cugino (eficiente) está poco trabajada y resulta por puntos inexplicable.
Por otra parte, se nota a leguas que los responsables de esto vieron Kill Bill (la espiral de venganza, el retorno del vengador, las repercusiones familiares de dicha venganza…), pero da la sensación de que no acabaron de entender qué tenía de interesante el doble filme de Tarantino. Más allá de las escenas de acción no hay nada donde rascar y peor aún, parece que se nos escamotea el final climático y adrenalínico. Casi todo lo que hace “humano” al filme es lo que lo acaba por hundir.
The Rock se salva de la quema, veremos si su carrera remonta con Fast Five…
Puntuación: 3
